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La Alhambra desde El Generalife

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La Alhambra desde El Generalife

20190312

La Alpujarra Granadina



La Alpujarra es un valle de 70 km de longitud situado a los pies de Sierra Nevada, su nombre proviene del árabe al-bugscharra, que significa “Tierra de hierba” o “Tierra de pastos”.


Laroles (Alpujarra Alta)

La alpujarra está comprendida entre las provincias de Granada y Almería, con tres divisiones: Alpujarra alta, media y baja.
Son impresionantes sus paisajes salpicados de pueblos blancos al estilo bereber que están conectados entre sí por rutas y senderos. Estos te permitirán descubrir la Alpujarra a pie, especialmente en primavera y otoño, cuando en la naturaleza se produce un estallido de colores. 


Capileira
y Pampaneira


Bubión



La Alpujarra Alta

En la Alpujarra Alta. Pampaneira pueblo situado en el barranco de Poqueira, es junto a Bubión y Capileira Conjunto Histórico Artístico, por mantener la arquitectura de sus casas y calles.


Barranco Poqueira

De igual manera, Bérchules, Mecina Bombarón, Yegen, Válor, Mecina Alfahar, Mairena, Júbar, Laroles, Bayárcal, Paterna del Río, Laujar de Andarax, Fondón, Beires, Almócita, Padules, Ohanes y Canjáyar (éstos últimos pertenecen al Alto Andarax).                            
La Tahá esta en la parte central y fue constituido en 1975 mediante la unión de pequeños publecitos con mucho encanto.


La Alpujarra Media

Con frecuencia incluida en la Alpujarra Baja, la pequeña cadena montañosa paralela, intermedia entre Sierra Nevada y el río Guadalfeo se conoce como Alpujarra Media. En ella estarían incluidas las poblaciones de Puerto Juvile, Almegíjar, Notáez, Cástaras, Nieles, Tímar y Lobras. 

Lobras (Alpujarra media)
 La Alpujarra Baja
Comprende el Valle del Guadalfeo, la Sierra de Carchuna, la Sierra de la Contraviesa, la Hoya de Berja, la Sierra de Gádor y el Campo de Dalías. 
Por lo tanto, las poblaciones, situadas en el valle del río Guadalfeo (Órgiva, Torvizcón, Cádiar…) y en las sierras costeras, a media ladera, desde Gualchos (Granada), en la ladera este de Sierra de Carchuna, hasta Aguadulce. 
Pertenecen también a la Alpujarra Baja todos los pueblos de la Sierra de la Contraviesa, incluida Adra, así como, más al este, las poblaciones de la Sierra de Gádor, Berja, Dalías y El Ejido, Enix, Felix, y algunas zonas de Vícar, La Mojonera y Roquetas de Mar (como Aguadulce), en la provincia de Almería.
La Alpujarra es una comarca que se asienta en la cara Sur de Sierra Nevada y va desde la nieve hasta el mar. 

Órgiva (Alpujarra baja)
Actualmente, es la sede judicial, y distrito sanitario y educativo de la Alpujarra de Granada, con numerosas culturas y nacionalidades europeas que conviven juntas, hace años  se fundó en ella una comunidad hippie.

Lanjaron balneario
Lanjarón, este pueblo es famoso por sus aguas medicinales descubiertas en el siglo XVIII, sus muchos manantiales permiten que el turismo de salud y bienestar sea una de sus principales actividades. Además del agua mineral, conocida nacionalmente y que lleva su nombre.
Pueblo de la Alpujarra muy cerca de Granada (49 km) en él encontrarás el Museo del Agua y (¡cómo no!)  un montón de tiendas que venden el delicioso Jamón de Lanjarón, subcampeón de la competición de los mejores jamones de la Alpujarra (el primer premio se le concedió a Trévelez).


Hay pueblos verdaderamente espectaculares en la Alpujarra granadina.
Una comarca con una importante protección como Patrimonio Histórico, al tener declaradas como Bien de Interés Cultural dos amplias zonas de la misma.
El Conjunto Histórico del Barranco del Poqueira y el Sitio Histórico de la Alpujarra Media y La Taha. Conformando entre ambos, que son limítrofes, el espacio protegido patrimonialmente más amplio de Europa.

Tinao
Tinao en Capileira
La calle es entendida como un espacio de relación e intercambio, incluso como una prolongación de las viviendas. Este rasgo cultural incide en la morfología de los núcleos, siendo el origen de los tinaos y zaguanes, espacios anejos a las viviendas, cubiertos por el vuelo de la edificación. 



Otro aspecto original son las variopintas chimeneas, de formas piramidales y cilíndricas, que tienden a funcionar gran parte del año. 
Los terraos (cubiertas planas), están hechos con launa, una arcilla impermeable abundante en la comarca, extendida sobre el cañizo o sobre losas de piedra o de pizarra, soportadas por vigas de madera.


En los meses de otoño e invierno, pueden verse ristras de pimientos, mazorcas de maíz, productos de la tierra extendidos sobre estos terraos para su secado, o colgadas junto a las ventanas o en algunas chimeneas.


Enamorados del Sur

La Alpujarra enamora, diría el escritor e hispanista inglés que encontró en ella la paz y el silencio que buscaba al término de la I Guerra Mundial. 
En el pequeño pueblo de Yegen se siente como en casa, escribe y se identifica con una forma de vivir en aquellas sierras tachonadas de aldeas. “Esta fue mi tierra”, escribió en uno de sus famosos libros. "Al Sur de Granada" Desde 1919 a 1936 residió varias temporadas. 

Con la mirada de Brenan se descubren unas alpujarras distintas, esas que mostró a sus numerosos amigos escritores británicos y americanos. Su casa en Yegen es lugar de peregrinación. Gerald Brenan describe la vida cotidiana de estos pueblos durante la segunda década del siglo XX, con un relato lleno de poesía y belleza.


Otro autor que escribió sobre Las Alpujarras es Pedro Antonio de Alarcón, vecino de Guadix  que llevó a cabo, cincuenta años antes, un viaje por la comarca, con el resultado final de su libro. «La Alpujarra"


Vecino de las Alpujarras es también Chris Stewart, aqui escribio el primer libro autobiográfico"Driving Over Lemons", divertidísimo relato de un joven inglés que, con tal de no vestir traje y trabajar en una oficina, se gastó todos sus ahorros en la compra de un ruinoso cortijo en la Alpujarra granadina, logrando realizar su sueño, se mudo con su esposa Ana y su hija Chlöe a un cortijo llamado "El Valero" en la ladera sur de Sierra Nevada, donde residen actualmente. En este lugar ha escrito su best seller "Entre limones".  

   
La música de este vídeo es Serenata Española de Joaquin Malats


La cocina alpujarreña, exquisita mezcla morisca y cristiana, tiene muchos y muy suculentos  platos, pero el rey es el jamón de Trevélez, curado al aire de la sierra.
Por supuesto todo esto acompañado por los inigualables caldos alpujarreños: vinos de la costa, de la Contraviesa, Albuñol y Albondón.
Y de postre, también con el sello árabe-andaluz, no nos podemos negar a probar los roscos de Pampaneira, dulces moriscos, huesos de santo, soplillos, buñuelos con chocolate, y borrachillos.
  

20190228

MONASTERIO DE CARTUJA - Sancta Sanctórum - Sacristía



El Sagrario o Sancta Sanctórum fue obra del gran maestro del barroco andaluz Francisco Hurtado Izquierdo. (Lucena 1669-Priego de Cordoba 1725) Este es uno de los conjuntos barrocos más completos del arte español, en cuya decoración interior, de gran dinamismo, armonizan arquitectura, pintura y escultura.





Trazado de forma independiente a la iglesia, fue concebido como un camarín bajo, un lugar cerrado para acoger el Tabernáculo de mármoles y jaspes donde se alberga la Sagrada Forma, y en cuyos lados, aparecen las doradas esculturas de las Virtudes.


La cúpula que cubre este espacio la decoró con pintura al fresco, el artista cordobés Antonio Palomino (s. XVIII), representado -según descubre en su obra "Museo Pictórico"- el triunfo de la Iglesia Militante, de la Fe y de la vida religiosa.





En los intercolumnios que soportan los arcos donde apoya la cúpula, aparecen esculturas de de San José y San Bruno de José de Mora, la Magdalena (de P. Duque Cornejo) y San Juan Bautista (de J. Risueño). José de Mora es el miembro más destacado de este grupo de escultores granadinos. 
Alcanzó su fama principalmente por sus 'Dolorosas', por su Crucificado de la Misericordia (Iglesia de San José) y por esta de San Bruno. 


A ambos lados del Sagrario se encuentran dos capillas decoradas con retablos barrocos con obras de Duque Cornejo y Sánchez Cotán. La sacristía está situada a la izquierda del
presbiterio.

La Sacristía



La sacristía es uno de los elementos más espectaculares de La Cartuja.
Tiene planta rectangular dividida en cuatro tramos coronados con bóvedas. No se sabe con certeza quién fue su autor. 



El retablo que preside la sacristía se realizó en 1780 en mármol de Lanjarón y en él destacan las esculturas de San Bruno y La Inmaculada.



La cúpula fue decorada por Tomás Ferrer en 1735 y muestra al patrón, san Juan Bautista, y al fundador, san Bruno, junto a otras figuras destacadas.



Las obras se supone que corrieran a cargo de José Bada, sustituto de Hurtado en las obras del Sagrario de la catedral de Granada, también existe la posibilidad de que fuera el lego fray José Manuel Vázquez, autor de la cajonería, el que controlara la obra completa. Se sabe que en su ejecución participaron el cantero Luis de Arévalo y el tallista Luis Cabello, aunque ya en una fase avanzada de la obra, ejecutando enchapados en mármol yeserías. Algunos se la atribuyen a Francisco Hurtado.


La sacristía es el espacio donde el sacerdote se reviste de los ornamentos litúrgicos, las cajoneras son paraguardar en la disposición adecuada, las vestiduras, estos espacios singularmente alargados y anchos, permiten el despliegue de casullas, dalmáticas y albas, junto con una estructura robusta y firme que asegura la resistencia del mueble frente al gran peso de las vestiduras sagradas. Los espejos fueron realizados por Luis Cabello.



Las cajoneras son una obra maestra de taracea, del lego Manuel Vázquez.



Los primeros trabajos de taracea se cree que son de época sumeria (Mesopotania 3000 a.C.) Y de la dinastía Ming (1368-1644 en China). Se difundió por Asia Menor (actual Turquía) y más tarde los romanos la adoptaron cuando entraron en contacto con el mundo helenístico
Los árabes la introducen en España, y deriva de la palabra árabe Tar'sia, que significa incrustación.
Entre 1440 y 1550 la taracea alcanza su máxima expansión al amparo del gusto por el arte y el lujo de las nuevas clases adineradas. En la actualidad esta técnica, de forma artesanal, solo perdura en Granada y Damasco.



Hermosos cuadros adornan la sacristía, como el de un Crucificado del taller de Bocanegra, una Inmaculada de Sánchez Cotán, otros del lego fray Francisco Morales, seis con escenas de la Vida de Cristo y otros tres en el muro de entrada con las Santas cartujas Roselina y Margarita de Dios a ambos lados de la puerta y la Gloria de San Bruno entregando el Niño Jesús a santa Rosalina.
                                           


20190224

MONASTERIO DE CARTUJA Real Monasterio de Nuestra Señora de la Asunción


El Monasterio de la Cartuja es un edificio que destaca por su majestuosidad y riqueza. El lugar ya no está lleno de hermosas huertas y jardines como en épocas pasadas, ahora está repleto de universitarios (Campus Universitario de Cartuja) y amantes de la buena arquitectura y arte que van a visitarlo.
La comunidad del monasterio de Santa María de El Paular en Rascafrias (Madrid) decide construir uno en Granada, que dararía comienzo en 1506, tras la cesión de unos terrenos que dona el Gran Capitán, (Gonzalo Fernández de Córdoba)
Aunque el emplazamiento actual no corresponde a esos terrenos, ya que el Gran Capitán se desentendió del proyecto, por desacuerdos con la comunidad. 


Los Cartujos, austerísima orden religiosa con la vida consagrada a la meditación y a la oración. Orden pequeña pero de gran influencia, en el ambiente reformador de fines del medievo, protegida por los monarcas como modelo de observancia para otras Órdenes, e incluso proporcionó un modelo de organización a los Jerónimos en sus comienzos. Introducida en España a final del siglo XII, su difusión por Castilla es obra de la dinastía Trastámara.
El monasterio tiene tres puertas de acceso, una para los fieles y las otras dos que, comunicando con el claustrillo, fueron para los monjes y los legos. Su fachada, de mármol gris con dos grandes columnas jónicas, fue realizada en 1794 por Joaquín Hermoso. 


El monasterio de Nuestra Señora de la Asunción, más conocido como la Cartuja de Granada, albergó una comunidad de monjes desde su construcción s.XVI hasta 1835. Con las desamortizaciones les fueron arrebatados las tierras y los bienes, después hubo cambios en lo arquitectónico y en los habitantes. 
En el vivían monjes y laicos con voto de silencio. Pasaban sus días rezando, meditando, estudiando y trabajando la huerta, también fabricaban los rosarios de pétalos de rosas, que aún se pueden comprar.

El claustro, en un principio había dos, pero hoy sólo queda el claustrillo, el más pequeño,
un auténtico remanso de paz con sus naranjos y plantas aromáticas.


Entre tanta escultura, pintura y arte en general nos explican que el claustrillo al parecer fue trazado por Fray Alonso de Ledesma, a mediados del s. XVI, y el gran claustro se arruinó y perdió a mediados del s. XIX.


El patio está centrado, por una fuente, y a él se abren galerías de arcos de medio punto sobre columnas de capitel dórico. En su entorno se distribuyen las diversas dependencias del Monasterio. 




Capilla de Profundis o Sala de San Pedro y San Pablo, con un altar pintado en la pared y un cuadro, ambos de Sánchez Cotán.
  

Refectorio, sala destinada a comedor de los monjes en el monasterio, de forma rectangular, se halla situada en la galería opuesta a la iglesia.






Esta pequeña imagen de mármol representa al fundador de la Orden es obra de José de Mora. No es el único San Bruno que el escultor realizo para esta monasterio, pero si su única pieza labrada en piedra.
Donde la elegancia en los pliegues de las telas, la delicadeza en sus manos y el enfervorizado rostro se aúnan haciendo de esta obra algo excepcional.



La sala capitular es la más antigua edificación del Monasterio (1517). Tiene planta rectangular y se cubre con bóveda de crucería. Los lienzos que cuelgan, de sus muros son obra de Vicente Carducho, con temas de la vida de los cartujos.


La iglesia 
Han pasado siglos, han variado las construcciones y distribuciones, pero La Cartuja sigue siendo un gran monumento y centro de una gran riqueza artística en todos los sentidos.
La iglesia fue terminada a principios del siglo XVII por el cantero Cristóbal de Vílchez y presenta una sola nave.



Destaca la puerta que divide los coros, realizada por José Manuel Vázquez, con incrustaciones de marfil, carey, plata, ébano y palosanto.


El Descanso de la huida a Egipto del cartujo Sánchez Cotán


El Bautismo del Señor Sánchez Cotán

En su construcción se fusionan los estilos gótico, renacentista y barroco. Su templo, sancta santorum y sacristía marcan el auge del barroco andaluz y español. Declarado Bien de Interés Cultural, alberga una valiosa colección de pinturas del cartujo Sánchez Cotán, así como obras de Bocanegra o Carducho. 



Los cuadros que aparecen en las paredes representando escenas de la vida de la Virgen y el de la Inmaculada, sobre la puerta de entrada, son obra de Pedro Atanasio Bocanegra, pintados hacia el año 1670


Hay otros excelentes cuadros debidos a Bocanegra: los Apóstoles rodeando el Sepulcro de la Virgen y, encima, la Asunción de Nuestra Señora.


La Cartuja actualmente, está considerada como (Bien de Interés Cultural), fue declarado Monumento histórico-artístico perteneciente al Tesoro Artístico Nacional mediante decreto de 3 de junio de 1931.

     
 

Altar Mayor de La Cartuja de Granada con imagen de la Virgen.
Se trata de un altar - baldaquino de madera dorada, realizado por Francisco Hurtado Izquierdo (S. XVIII), acoge una Asunción del escultor José de Mora.