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La Alhambra desde El Generalife

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20171008

ALHAMBRA - Palacio de Carlos V (exterior)


El hermoso palacio de Carlos V en la Alhambra de Granada es, con respecto a las construcciones de nueva planta, el edificio más significativo de este período. Proyectado como complemento de la residencia privada de la Alhambra para servir de escenario a las ceremonias y actos oficiales de la corte, el palacio se levantó, frente a la ciudad y el exterior, como símbolo del nuevo Estado, confirmando el interés del monarca por ofrecer una nueva imagen del reinado, sirviéndose para ello de una arquitectura clasicista y renovadora, y de un elaborado programa iconográfico.


El Emperador Carlos V, Rey de España y Emperador electo de Alemania siendo ya dueño de América y casado con Isabel de Portugal, trasladó su corte a las casas reales de la Alhambra, para pasar en ellas el verano de 1526. La boda y la luna de miel de Carlos e Isabel de Portugal hubieran sido una mina para las actuales revistas del corazón. Los esposos se conocieron sólo dos horas antes de contraer matrimonio en Sevilla y experimentaron un auténtico flechazo. Tan prendados quedaron el uno del otro que Carlos V abandonó sus austeras costumbres y, durante su estancia en Granada, se levantaba a las once de la mañana. Y, al parecer, no sólo dormía. Así al menos lo asegura el historiador granadino Juan Antonio Vilar en su libro. Boda y luna de miel del emperador Carlos V, editado por la Universidad.
¿Nació entonces el deseo de hacer de Granada uno de sus puntos de residencia? Parece ser que sí, ya que proyectó construir un nuevo palacio, con mayores comodidades y más espacio que el árabe, pero conectado a éste para seguir disfrutándolo, continuando con ello la labor comenzada por sus abuelos los Reyes Católicos, con el deseo de convertir este palacio en el gran centro de la corte del Imperio. Así se llevó a efecto una de las mejores obras renacentistas que se hallan fuera de Italia y el primer gran palacio real de los monarcas españoles.


El Emperador decidió construir el Palacio al estilo "romano", probablemente influido por el propio Gobernador de la Alhambra y Capitán General Luis Hurtado de Mendoza, cuya familia jugó un importante papel en la recepción de la cultura italiana en Castilla, aunque el modelo del palacio pudo ser sugerido por Baldasare Castiglione, amigo de Rafael y de Giulio Romano. 
El edificio, de cantería, es cuadrado, y mide 63 m. de longitud y 17,40 de altura en las fachadas principales, quedando inscrito en el interior su patio circular, lo que determina una planta extraña y de difícil aprovechamiento, sin precedentes construidos. Está unido al Alcázar árabe, por lo que sólo están decoradas las fachadas sur y occidental, parte de la del norte y sólo una mitad de la otra. 

El proyecto original se debe a Pedro Machuca, formado en el círculo artístico de la Roma de León X, que dirige las obras entre 1533 y 1550, fecha de su muerte, dejando terminadas las fachadas excepto las portadas de poniente y mediodía. Le sucede su hijo Luis que realiza el patio circular, quedando suspendidas las obras durante 15 años por la rebelión de los moriscos de Granada en 1568.


Pedro de Machuca, contó desde el primer momento con el apoyo del rey y la protección del marqués de Mondéjar, capitán general de Granada, para la realización de su cometido. Y fue auxiliado por Juan de Marquina como aparejador de las obras.


La fachada oeste considerada la principal, destaca por los relieves de los pedestales  del  piso  bajo,  en  los  que  Machuca  diseño  episodios  de  batallas cuajados de trofeos de guerra, bellamente estudiados y agrupados. Entre ellos resalta el Triunfo de la Paz, simbolizado por figuras femeninas sentadas sobre montones de armas y representaciones de batallas, posiblemente Pavía.


La portada principal esta concebida como un doble arco triunfal, los trofeos y victorias de la parte baja sirven de complemento a los relieves sobre la fábula de Neptuno que, como las alegorías de la Historia y la Fama, flanquean la elegante serliana de la zona alta. Estos relieves sirven de exaltación de las empresas marítimas del emperador, y en concreto de su reciente conquista de Túnez, recordadas por la Historia e inmortalizadas por la Fama. 


En el piso  superior  aparecen  tres  tondos; el  del  centro  con el  escudo  imperial,  y  los laterales con representaciones herácleas: la lucha con el toro de Creta y con el león de Nemea, alusiones directas a Carlos V, el nuevo Hércules.

Juan de Herrera es quien  levanta en esta fachada la portada principal, modificando el trazado de Machuca, con tres huecos adintelados en el cuerpo inferior, más pequeños los laterales que el central, y otros tres de iguales dimensiones en el superior enmarcados entre columnas dóricas y con medallones con relieves sobre ellos.


Las argollas o anillas que adornan la fachada son accesorios decorativos que se empleaban con cierta frecuencia en los monumentos italianos del siglo XV.

En la fachada del palacio son cuarenta. Las diez que van adornando las tres esquinas son argollas de forma amorcillada unidas por unos mascarones y sujetadas al muro por cabezas de águilas que sostienen el aro con sus picos y lenguas. La simbología del águila en la corte de Carlos V está suficientemente clara. Basta recordar su escudo con el águila bicéfala.


Las otras treinta argollas están formadas por columnillas de capitel jónico unidas por las bases y envueltas en una filacteria en la que se lee el lema de Carlos V en francés Plus Oultre. Van sujetadas por cabezas de leones; otro de los simbólicos animales guardianes empleados con frecuencia para preservar las entradas.

Los cuatro frentes del palacio se ordenan con dos pisos: en el bajo, almohadillado a la rústica, se emplean pilastras dórico-toscanas; en el alto, se utilizan pilastras de orden jónico.
Las dos fachadas principales ostentan sendas portadas de piedra de Sierra Elvira.  


Entre las pilastras de ambos cuerpos se articulan dos series de vanos, rectangulares los bajos y circulares los altos, completando el conjunto una sobria y elegante decoración de guirnaldas, putti y emblemas imperiales que, en el cuerpo superior, se distribuyen en los pedestales, en el remate de las ventanas y en los frontones y guardapolvos, que alternativamente coronan los vanos.


Como ya señalara Rosenthal, fue todavía en tiempos de Machuca cuando se definió el programa iconográfico del palacio, mediante la inclusión de dos ciclos histórico-alegóricos en las portadas meridional y occidental, realizadas por Niccolo da Corte y Juan del Campo, junto a otros escultores como Antonio de Leval, Juan de Orea, Andrés de Ocampo y el propio Machuca. 


La  fachada  sur  tiene  un  claro  carácter  triunfal,  como  indica  la  utilización de arcos de medio punto con victorias en las enjutas, en las del arco aparecen alegorías de la Historia  y  la Fama que remiten a los triunfos y virtudes de Carlos V.

Palacio de Carlos V
El piso superior exhibe un arco serliano que posibilita la presencia de relieves referentes a  los triunfos marítimos del Emperador, como el de Neptuno, soberano de los mares y océanos, y la historia del rapto de Anfítrite.  



En los espacios intermedios de las pilastras se abren ventanas rectangulares y, sobre ellas, otras circulares (acristaladas recientemente), entendiéndose a lo largo de este cuerpo un amplio poyo que forma el zócalo del palacio.


El proyecto se completaba con dos plazas porticadas frente a las fachadas occidental y meridional del palacio, que comunicaban con las dependencias de la tropa y las caballerizas,
estas no llegaron a realizarse.

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