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La Alhambra desde El Generalife

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La Alhambra desde El Generalife

20160318

Órdenes religiosas en la diócesis granadina.

El mismo año de la entrada de los reyes a la ciudad de Granada, se erigieron cuatro importantes comunidades de religiosos, los más vinculadas a la Corona en especial a los Reyes Católicos. El monasterio de San Jerónimo de monjes de la misma orden, el convento de franciscanos de San Francisco de la Alhambra, el de dominicos de Santa Cruz la Real y el de mercedarios calzados de Nuestra Señora de la Merced.
Aunque la creación data de 1492, la construcción de algunos de ellos, sobre todo los tres más monumentales, jerónimos, dominicos y mercedarios, empezarían a construirse en las primeras décadas del siglo XVI. Son tantas las ordenes religiosas que se instalan en Granada, que solo repasaremos unas cuantas.

       
                San Jerónimo

Colaborando con los Reyes Católicos en esta y otras facetas del reinado, hay que destacar la actuación de sus consejeros, especialmente en las cuestiones religiosas, el Jerónimo fray Hernando de Talavera, presente en la corte hasta su designación como arzobispo de la reconquistada Granada y el cardenal franciscano fray Francisco Jiménez de Cisneros, cuya intervención en la corte de Castilla se prolongó hasta su muerte en 1517. La influencia de ambos en la reforma fue diferente, pues mientras fray Hernando puede considerarse promotor espiritual, marcando las pautas de actuación y señalando lo que se debía reformar, Cisneros fue ejecutor y parte activa en muchos casos, de forma especial desde su designación en 1495 como reformador de su orden.

  
                   Comendadoras de Santiago 

En 1500 llegarían las primeras comunidades femeninas bajo la protección real. Se funda el monasterio de las Comendadoras de Santiago. 
Conventos muy grandes que se adaptan hoy, a los nuevos tiempos. La necesidad y las ganas de trabajar es algo más que bordar en oro y hacer dulces en Navidad (dicen las monjas), esto las llevo a montar una hospedería y un restaurante en el que ofrecen comida casera. En un salón preparado con capacidad para 75 personas. El menú, compuesto por dos platos, postre, café y bebidas (refrescos, agua o cerveza) cuesta diez euros, y debe elegirse unos días antes. Arroz caldoso, pollo, conejo, sopa de picadillo, paella, albóndigas... y postres caseros conforman la variedad de las comidas. Y es tan buena... que hay que reservar. Las religiosas, además, han transformado la residencia de estudiantes que antes regentaban en una hospedería, con capacidad para 50 personas. Estos dos negocios sirven para sufragar los gastos de un edificio "que siempre está en obras, no paramos", reconocen las religiosas. 


                                Santa Isabel la Real

Poco despues de las Comendadoras de Santiago, la reina Isabel manda construir el convento de Santa Isabel la Real, de franciscanas clarisas.
Los franciscanos de la Alhambra se trasladan al centro, a San Francisco Casa Grande.
En 1508 comenzó la edificación del convento de las Carmelitas Calzadas, y en 1509 el de Nuestra Señora de la Victoria, de religiosos mínimos de San Francisco de Paula.


                                                  Carmelitas Calzadas

En 1517 los trinitarios calzados fundaron el convento de la Santísima Trinidad. (Ya desaparecido) Hoy el convento es la plaza del mismo nombre. 
Entre 1520 y 1523 tres familias nobiliarias construyeron, junto a su casas palaciegas y para su enterramiento, otros tantos conventos que entregaron a las religiosas dominicas; la viuda de Don Álvaro de Bazán, capitán general de los Reyes Católicos, construyó el convento del Sancti Spiritus, (ya desaparecido) D. Hernando de Zafra, secretario de la reina Isabel, el de Santa Catalina de Siena, llamado popularmente de Zafra, y los duques de Arcos otro al que también dieron el nombre de Santa Catalina de Siena.


                               Convento de Zafra (Santa Catalina de Siena)


Entre los siglos XVII y XVIII los franciscanos de la tercera orden de penitencia fundan el convento de San Antonio Abad, conocido popularmente como San Antón, en el lugar donde anteriormente se encontraba una ermita. Tras la exclaustración de 1835 el convento pasó a las monjas Capuchinas que lo recibieron como compensación al derribo del convento que tenían en la plaza de la Romanilla.


En el convento de San Antón, tras su restauración (2009-2014) se inauguro una hospedería y un columbario en su cripta. Y las monjas siguen vendiendo sus ricos dulces por el torno.


                
                                  Interior de la Iglesia de San Antón     

Los carmelitas calzados fundaron en 1552 el convento de Nuestra Señora de la Cabeza, que estuvo en la cuesta de Gomerez y anteriormente en el vecino Barrio de la Churra. En 1554 los frailes acogieron una hermandad formada por comerciantes y plateros con gran devoción a a la misma virgen. En 1572 se trasladan ambas cofradías a unas casas en las cercanías del rió Darro a su paso por lo que hoy es Reyes Catolicós. Este convento se organizaba en dos recintos estructurados sobre sendos claustros, conocidos, uno como convento viejo y el otro como convento nuevo. Tras la desamortización se derribaron la iglesia y el convento viejo, que dio origen a la actual plaza del Carmen. De la construcción original sólo queda el claustro del convento nuevo, hoy patio del ayuntamiento y una puerta en el lateral.



           Litografía de Robert, el río Darro descubierto por la calle Reyes Católicos. 
           A la derecha, la iglesia y convento del Carmen.



                Puerta del primitivo convento del Carmen (lateral del ayuntamiento)



Los jesuitas se establecieron en la ciudad en 1554, en vida de San Ignacio, siendo el colegio
de San Pablo una de las primeras fundaciones de la Compañía de Jesús en España. (hoy Facultad de Derecho).


El templo fue iglesia del Colegio de San Pablo. Es del siglo XVI. Fue construida sobre la mezquita y el aljibe de Majadalbecy, y estuvo unida al Convento de la Encarnación hasta 1835. 



La portada principal, es de dos cuerpos, con santos jesuitas y con un relieve en su segundo cuerpo sobre la conversión de San Pablo. Todo el conjunto está coronado por una estatua de San Ignacio. Hoy es la parroquia de los Santos Justo y Pastor.
Son muchos los conventos e iglesias de esos años en Granada. Predominaron las órdenes conventuales mendicantes: franciscanos, dominicos, agustinos, carmelitas, mínimos, etc. Les siguieron las llamadas órdenes de frontera dedicadas al rescate de cautivos, como los mercedarios y los trinitarios, y en último lugar las órdenes mendicantes de tradición altomedieval, en especial las de origen español como los jerónimos y la orden militar de Santiago, aunque no faltaron los cartujos y, curiosamente, los basilios de tradición oriental, que vinieron a Granada en 1614. 
Granada es, sin duda, la diócesis del reino que contó con más fundaciones religiosas.  Desde los primeros días que siguieron a la conquista hasta bien entrado el siglo XVIII.

    

                Campo de los mártires, hoy carmen de los mártires

Coincidiendo con la terminación del Concilio de Trento, comenzaron las fundaciones reformadas o de descalcez que, en sus ramas femeninas, contarán con dificultades para establecerse, por no ver los obispos oportuno este tipo de fundaciones de pobreza que vivían de la limosna, dado los muchos pobres con que ya contaba la Iglesia, en un tiempo en que comenzaba una profunda crisis económica.
Los carmelitas descalzos fueron los primeros en venir a la ciudad en 1573, estableciéndose en la ermita de los Mártires, que daría nombre al convento.
A los nueve años llegaron las religiosas de la misma orden de la reforma teresiana, para fundar el convento de San José de carmelitas descalzas. Este convento se ubicó en una casa que perteneció al Gran Capitán, cedida por la Duquesa de Sesa.



Una de las última casas religiosas en fundarse en el siglo XVI fue otro beaterio, BEATERIO DE SANTA MARÍA EGIPCIACA, el de las Arrecogidas, diferente de las demás, ya que su labor era el de acoger y reformar a mujeres. De ahí el nombre de la calle Recogidas.
La importancia de las órdenes religiosas es muy grande en la diócesis granadina durante el siglo XVI, no sólo por la cantidad y variedad de las fundaciones, si, por ser cuna de una de las más populares y universales, que se erigió canónicamente en pleno periodo de aplicación de las normas tridentinas, la orden de San Juan de Dios, la Orden Hospitalaria. El santo de Granada dejó a su muerte en 1550, algunos compañeros que habían recibido de él su mismo hábito y que continuaron su obra. 
En 1570 contaban ya con cuatro hospitales, el hermano mayor del hospital de Granada consiguió del Papa Pio V, la bula Lubricum vitae, por la que se obligaba a los miembros de las cuatro casas a hacer profesión religiosa bajo la regla de San Agustín. 


               
A comienzos del siglo XIX la debilidad económica y la nueva situación política hicieron que cambiara la situación. En 1835 se nombró un nuevo gobierno encabezado por Mendizábal, quien dió validez legal a las medidas desamortizadoras que las juntas liberales habían puesto en marcha. 
En agosto de ese año todos los conventos y monasterios masculinos de Granada estaban cerrados. Los arrendatarios de las propiedades inmuebles que tenían alquiladas, ahora debían pagar a Hacienda en vez de a los frailes. Los bienes nacionalizados pasaron a la Hacienda pública cuyo objetivo fue recaudar el mayor número de títulos de deuda. Los edificios religiosos, sin embargo, fueron vendidos con suma lentitud, destinándose a almacenes, fábricas o canteras de materiales. Sólo diez años después de la muerte de 
Fernando VII, Granada había dejado de ser una ciudad conventual. 
La desamortización de bienes religiosos fue un importantísimo acontecimiento económico y político que quedó reflejado en el cambio urbanístico de Granada y en la herencia documental que recibió el Archivo Histórico Provincial de Granada, derivada de todos estos hechos, para poder ofrecer a la investigación una fuente inestimable de información sobre las instituciones religiosas de nuestra ciudad.  


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