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La Alhambra desde El Generalife

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20150816

Torres de Càdiz



Cádiz, nos adentramos en el siglo de oro de la ciudad para descubrir el puerto y su trasiego de mercancías, las casas de los comerciantes. La ciudad que antaño era pequeña y familiar, fue creciendo, cada vez era más difícil ver el mar desde sus casas. Subían a las terrazas y aún así costaba otear el horizonte. Fue ahí cuando la imaginación gaditana, con su viveza habitual, busco un remedio, las torres, que con su bonita estética resolvieron el problema. 


Las Torres Vigías, uno de los elementos más característicos de la arquitectura gaditana, dandole un cierto aire árabe y oriental debido a la inspiración norteafricana de estas construcciones que se pusieron de moda, mas por la necesidad que por gusto. A partir de mediados de siglo XVII, momento en que la ciudad era el puerto oficial de entrada de toda la mercancía procedente de América.


Las hay de cuatro tipos: Garita, Sillón,Terraza y Mixta.
Torres de Garita, llamadas así porque poseen una garita encima de una torre normalmente cuadrada y de dos alturas.
Torres de Sillón. Las más parecidas entre sí, solucionan de una forma práctica y satisfactoria su misión de mirador.
Torres de Terraza. Las torres más antiguas que se conservan en Cádiz.
Y un último tipo la mixta, que resulta de la unión entre las torres de sillón y de garita. Con ello se consigue añadir aún más altura al superponer al último cuerpo de la torre de 'sillón' una garita en uno de sus extremos.
Llegó a haber 160 torres, de las que actualmente quedan aproximadamente 126.


  
Las torres nos transportan al siglo XVII y es fácil imaginar la emoción que tenían que sentir los comerciantes gaditanos, tras meses y meses de espera al divisar desde sus casas el navío que salvaría sus negocios, traería a sus familias o noticias de más allá de los mares.
Cada comerciante quería ver cuándo llegaba su barco, lo que además de una gran noticia le podría dar ventaja en el mercado y a la vez lo primero que divisaban los viajeros desde sus barcos eran las torres miradores que a la postre harían famosa a la antiquísima ciudad de Cádiz.

    
 La torre mirador la bella escondida. Situada en la calle José del Toro, es la única con planta octogonal. Comúnmente se la conoce por “La Bella Escondida” porque no se puede ver desde la calle.

En el año 1717 José Patiño y el Marques de la Ensenada señalan a Cádiz como el lugar adecuado por su situación estratégica para poner en práctica algunas de esas ideas de corte reformista. Entre estas estuvo la construcción de las nuevas defensas de la ciudad que quedo en manos de ingenieros militares como Hurtado, y que supuso la creación del Real cuerpo de ingenieros, de la escuela de pilotos, del cuerpo de Guardiamarinas y la escuela de cartógrafos dependiente de la de náutica.


Sería en el año 1742 cuando el Marques de la Victoria, en su obra“Ordenes y señales que han de observar todas las embarcaciones de transporte que navegan bajo mi mando” se cree el primer código basado en diez banderas, cada una significaba una cifra y en 1780 Mazarredo las completo en su manual sobre señales de costa y de la torre de vigía de Cádiz.
Señales con cañonazos y banderas con signos y colores sirvieron de comunicación entre la población y el vigía y entre este y los barcos.


En el año 1751, Jorge Juan, capitán de la Compañía de Guardiamarinas propuso crear el Real Observatorio de Cádiz que finalmente el 1793 sería trasladado a San Fernando. Su objetivo era el estudio de las ciencias astronómicas para servicio de los navegantes y para que el conocimiento de las condiciones atmosféricas mejorara la calidad de los viajes. Resultados de este proyecto serian los viajes de Tofiño y Malaespina que contribuirían a la edición del primer Atlas de España entre los años 1783 y 1788.

    Torre vigía de San Sebastian
Cuando se trasladó el centro de observación a San Fernando, la función que desempeñaban la asumieron las Torres de Vigía. Junto a la de Cádiz, la de Hércules, Sancti Petri y San Sebastián se encargaron no solo del auxilio y vigilancia del comercio marítimo y el movimiento militar, sino que aportaron importantísima información sobre las condiciones atmosféricas de la zona.



Cádiz se convertira en ese tiempo en una de las ciudades más cosmopolitas de Europa, con todo tipo de comercios y comerciantes (ingleses, holandeses, italianos). Con un nivel de vida altísimo, era una de las ciudades más hermosas tanto por su arquitectura como por su calidad de vida. Y aunque el monopolio del comercio con América termino en 1765, esto no afecto demasiado, debido a la magnífica situación de la ciudad. 
Al pasear por sus calles y mirar hacia arriba, en algunos edificios que pertenecieron a familias de comerciantes, observamos estas construcciones tan curiosas. 



Una visita que no podemos dejar pasar es La Torre Tavira ya que al ser la torre de mayor altura de la ciudad (45 m.) dispone de las mejores vistas. Es una hermosa torre vigía de estilo barroco, designada como torre vigía oficial del puerto gaditano en el año 1778 (Se llama así por el primer vigía, el teniente de fragata Antonio Tavira) se encuentra ubicada en la esquina, entre la calle Marqués del Real Tesoro y Sacramento.
Convertida hoy en un gran atractivo turístico, la Torre Tavira ofrece espectaculares vistas de Cádiz. Su Cámara Oscura, la primera en España, permite disfrutar de un recorrido de 360º de toda la ciudad a través de imágenes reales y en movimiento acompañados de un guía que explica la historia y curiosidades de Cádiz y sus monumentos.




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