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La Alhambra desde El Generalife

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20171001

Puerto Rico y el huracán Maria


La devastación de las infraestructuras ha sido total en la isla de Puerto Rico. Ayer, solo un 5% del sistema eléctrico de todo el país (que tiene 3.400.000 habitantes) estaba en funcionamiento. Un 35% de las gasolineras seguían cerradas y en las que permanecían abiertas las colas eran interminables. Uno de cada dos supermercados de la isla estaba cerrado y contaban con escasos suministros aquellos que tenían abiertas sus puertas.


A la entrada de una alcaldía, un señor mayor con una botella en la mano, retrato del desamparo, preguntaba: “¿Cuándo pondrán la luz, usted sabe?”. Estos días en Puerto Rico en cualquier forastero que aparece se ve la ilusión —a menudo, el espejismo— de la llegada de ayuda oficial. “¿Es usted de FEMA?”, preguntaba unos kilómetros sierra arriba Eleutemia Rivera, de 81 años, refiriendo por sus siglas inglesas a la agencia de emergencias de EE UU. Ella aún estaba turbada por el “ruido de motor prendido” del ojo del huracán, “que estuvo aquí mucho rato rompiéndolo todo.


En Utuado, municipio vecino de Lares, el mismo desastre. Las carreteras de la sierra eran una jungla de árboles rotos y postes de la luz caídos, altas matas de bambú enmarañadas como jeroglíficos, trozos de asfalto hundidos. En casa de José Pérez, de 41 años, se vino abajo el cerro que tenía a sus espaldas y quedaron sepultados tres vehículos. “Esta propiedad era bella y mira cómo quedó”, lamentaba. Su perro, llamado Clinton, ladraba a los visitantes. Tuvieron un Bush y un Reagan, porque a su suegro le da por ponerles a los canes nombres de presidentes de EE UU.


Más de 10.000 puertorriqueños seguían sin vivienda y estaban distribuidos en 150 refugios habilitados a lo largo de toda la isla, aunque muchos otros miles que también han perdido sus casas se las arreglan con las de familiares o amigos. Hasta ayer, según el Gobierno, el huracán había dejado 16 víctimas mortales, pero advierte de que hay amplias zonas todavía por acabar de revisar, incluidos nueve municipios incomunicados.


Las pérdidas económicas, lejos de cuantificación precisa, serán de miles de millones de dólares, según Jénniffer González, comisionada de Puerto Rico en el Congreso de Estados Unidos, del que la isla es Estado Libre Asociado. "Nunca habíamos sufrido una devastación como esta", lamentó González, que explicó que en un recorrido en helicóptero contempló a su país devastado: "No queda ni el verdor".


Por otra parte, solo un 10% de las torres de telefonía estaba en funcionamiento.
La gente está conduciendo hasta tramos de autopista donde aparece la señal y allí se juntan cientos de coches intentando poder realizar una llamada de teléfono o mandar un mensaje, según ha dicho a este diario desde la capital el reportero puertorriqueño Benjamín Morales, que describe un ambiente general de "histeria". El gobierno ha distribuido 250 teléfonos satelitales por toda la isla entre alcaldes de zonas con poca comunicación.


En Puerto Rico, pese al discurso de cohesión con Washington del gabinete de Rosselló, cada día que pasa crece la opinión de que Estados Unidos está descuidando la tragedia de los boricuas en comparación con la rapidez y la cantidad de recursos que ha puesto para auxiliar a Texas y Florida tras los huracanes Harvey e Irma. La alcaldesa de San Juan ha expresado su malestar con la gestión del FEMA. 
Yulín había respondido el viernes con dureza a las optimistas palabras de la Secretaria de Interior Elaine Duke, que había dicho que la catástrofe de Puerto Rico era "una buena historia noticiosa en términos de nuestra habilidad para llegar a la gente". La alcaldesa de San Juan, tras oír esas declaraciones, dijo en una entrevista con un canal estadounidense: "Cuando no tienes comida para un bebé, no es una buena historia noticiosa", y en un acto posterior añadió: “Nos estamos muriendo aquí y no puedo entender que la nación más grandiosa del mundo no pueda descifrar la logística para una pequeña isla de 100 millas por 35 millas [160 por 36 kilómetros]”.


El martes 3 de octubre el presidente Donald Trump visitará Puerto Rico, hundido en el desastre por el huracán María. Y este sábado, tres días antes de su viaje de apoyo a la isla, se ha descolgado en Twitter con una ráfaga de mensajes en los que ataca a la alcaldesa de la capital de Puerto Rico, San Juan (390.000 habitantes), Carmen Yulín, a la que ha criticado su "pobre liderazgo".

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