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La Alhambra desde El Generalife

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20131103

El Sacromonte es un barrrio de leyendas

Del barrio se cuentan miles de leyendas... Del Albaicín también, pero esas las dejo para otro día. Hay tantas como calles, casas o placetas, en cada rincón sucedió algo digno de contarse, una de las mas oídas es la del "Barranco de los Negros".

    Subiendo al Barranco de los negros

 Dice la leyenda que tras la Reconquista de Granada por los Reyes Católicos fueron muchos los nobles árabes que emprendieron el camino del exilio hacia tierras africanas. Llevaban en su corazón la ciudad de sus padres y de sus abuelos, la que los vio nacer a ellos y a sus hijos, y a la que algún día esperaban volver.
Temerosos éstos de que en el trayecto hacia los puertos de Almuñécar o Almería -donde se embarcaban-, les robaran sus fortunas los salteadores de caminos, (grupos de soldados renegados de los ejércitos) escondieron grandes tesoros entre los olivos que un día poblaron este monte.

    Salida de la familia del rey Boabdil de los Palacios de la Alhambra
A raíz de la toma de Granada se les dio libertad a muchos esclavos de estas familias de nobles árabes, pues les resultaba muy costoso realizar su peregrinaje con un gran séquito. Muchos de estos esclavos, que eran de raza negra, conocedores de las idas y venidas de sus señores al monte de Valparaíso y de los miedos y pensamientos de éstos, escuchados en más de una conversación entre ellos, organizaban sus estratagemas. Recuperada la libertad y sin oficio ni pertenencias, decidieron subir al monte y recuperar para sí los tesoros de los que un dia fueran sus señores. Excavaron y excavaron en las laderas de este barranco sin éxito conocido, y extenuados por el esfuerzo y sin ningún otro lugar donde cobijarse, lo hicieron en estos huecos, que posteriormente acondicionaron dando lugar a las cuevas que convirtieron en sus hogares. De ahí dicen que proviene el nombre de "Barranco de los Negros", al ser sus primeros moradores de esta raza.

Posteriormente, y ya mezclados con los moradores de etnia gitana, realizaron más de un sortilegio en busca del lugar exacto del escondite de los tesoros. Siendo conocidos los quehaceres misteriosos de alguna vieja hechicera (“ferminibí” preparadora de ungüentos y bebedizos) que hablando unas veces con el agua y otras con el fuego, intentaba conseguir algunas pistas con las que hallar los tesoros perdidos, aun se desconoce si fueron descubiertos por alguno de aquellos buscadores, y en secreto se los apropiaron, o si siguen escondidos...

Hoy el barrio esta repleto de gente al atardecer, llenan sus cuevas para ver bailar, cantar, oír las guitarras y tomar unas copas. Las más conocidas para el visitante son las dedicadas a las Zambras, espaciosas, blancas y adornadas de brillante cobre.

 

    Y las hay para celebraciones y banquetes como la de La Fragua, teniendo enfrente a su bella vecina la Alhambra.
 
  

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